Ortawater: Desde artefactos del Antropoceno a nuevos materialismos filosóficos

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Abstract (claude sonnet 4.5)

Este ensayo explora Crímenes del Futuro (2022) de David Cronenberg como dispositivo de reflexión sobre la función performativa del cine en la reconfiguración de la percepción colectiva. A partir del concepto benjaminiano de «inconsciente óptico» y la teoría de la reproductibilidad técnica, se propone el término «neo-órganos» para designar aquellos dispositivos perceptuales que el aparato cinematográfico inserta en el espectador, reorganizando visceralmente la economía del deseo. La película de Cronenberg —situada en un futuro donde el cuerpo humano muta espontáneamente y el dolor ha desaparecido— se lee no como representación distópica sino como operación quirúrgica sobre el presente: el cine como cirugía estética y política que normaliza la mutación corporal al convertirla en espectáculo. En diálogo con Freud (pulsión de muerte), Foucault (inversión del panóptico) y Deleuze-Guattari (cuerpo sin órganos), el texto interroga cómo las narrativas audiovisuales administran lo real en su capacidad de producción masiva, instalando los órganos perceptuales necesarios para metabolizar el Antropoceno como condición estética normalizada.

Keywords

Anthropocene, Vibrant matter, Response-ability, Situated knowledges, Assemblage, Artwork, New ecologies

Contenido

Pregunta inicial: Cómo el artefacto técnico ha interpuesto un paradigma de hibridación en la mediación, es factor fundante para la comprensión de un sistema post-humanista adentrándose ya en el asentamiento de nuevos materialismos (Bennett) y ecologías del antropoceno.

Caso de estudio (Artwork): “Ortawater-Portable” de Lucy y Jorge Orta

Para una comprensión narrativa el concepto de Antropoceno y el diseño, la puerta de entrada fundamental está en la decapitación del paradigma moderno: la soberanía del sujeto humano sobre otras formas de inteligencia para instrumentalizar todo bajo el intelecto racionalista que gobierna con iluminación dominante el despliegue de otras formas de mundo. Esta mirada modernista barre con los límites planetarios ante el imperio de lo humano y así, todo ha de ser dispuesto para la apropiación frente a la pasividad de un entorno (los ecosistemas) que se ofrecen para la edificación de la pirámide que sostendrá a las ciudades y los núcleos de absorción bajo su dominio.

Sin embargo, esta musculatura hiperestimulada del intelecto no solo ficcionó un escenario de poder, sino que puso al artefacto a mediar cada interacción con el planeta, trazando una realidad de dependencia entre el sujeto vivo y sus vertientes de supervivencia.

Esta dependencia y fragilidad vital, es el objeto de trabajo de Orta Studio, quienes exploran la estética de respuesta-para-la-supervivencia en un escenario ontológico, donde la vitalidad está mediada por lo artefactual –ya no en la mera utilidad, sino como interdependiente para la coordinación como agentes no vivos– y así, en el antropoceno, el ensamblaje con otras formas de inteligencia no humanas, constituyen una única hoja de ruta posible para asegurar condiciones para la vida en el planeta.

En el montaje de piezas industriales de uso doméstico (como escaleras, vidrio, filtros de agua, mangueras y yeguas de carga, entre otros), los artistas presentan un “organismo” no vivo para la purificación de agua. Es decir, declaran que el puente entre la vida y la deshidratación pende del artificio. Este ensamblaje, no solo apunta a la vulnerabilidad de lo humano frente a la complejización histórica para alcanzar el agua en las comunidades, sino que en este ejercicio vital se disuelven los límites del sujeto y el objeto, pues es Ortawater-Portable un “engendro del antropoceno” que opera como parte del esqueleto completo de supervivencia, interpelando en la exigencia de una mirada donde lo artificial agencia sobre lo humano, en un nuevo escenario interdependiente para pactar condiciones de vida.

Este materialismo político, extiende la agencia de lo no vivo, ya no como un recurso, sino como el útil heideggeriano (das Zeug) capaz de rediseñar la geografía completa ante la crisis extractivista, la escasez y el acceso a “recursos” naturales tan vitales como el agua, exigiendo este ejercicio estético, un desarrollo en donde las artes y el diseño sean el territorio para construir estrategias post capitalistas.

De Ortawater a nuevas políticas distributivas de la materia

OrtaWater, en su dimensión formal, libera a los objetos domésticos de su carga simbólica como estructuras para la industria y los dispone como agentes de ensamblaje para lo humano. Invita a la reflexión sobre escenarios para el objeto de diseño, desde donde constituir no solo modos de vida, sino de sistemas políticos para la técnica y, por lo tanto, para la consolidación de nuevos materialismos ecológicos.

En última instancia, la participación entre lo no vivo, los modelos políticos y la trascendencia de escenarios ideológicos hacia planos de subsistencia radical, es el eje de la propuesta de Ortawater, interpelando la vulnerabilidad y la delgada capa de vitalidad de la especie que han convocado quinientos años de industrialización extractivista.

Invita esta obra, a una mirada para releer los sistemas humanos, la comprensión del territorio y la historia del pensamiento en su totalidad, desplazando el foco hacia nuevos espacios de relación y responsabilidad compartida, no solo respecto del impacto de lo humano sobre el suelo geológico, sino sobre todo de los marcos de coordinación entre diseño y consecuencias del diseño-centrado-en-el-usuario.

Dirige, la obra, el ojo hacia modelos relacionales de co-dependencia con otras inteligencias no humanas y, en ello, a repensar escenarios de hibridación con las demás expresiones de la naturaleza, además de las materialidades, conducentes a establecer nuevas interfaces objetuales para el aprendizaje y, en este desarrollo, recomponer un contexto cultural en donde en diseño pulse infraestructuras para la vida, la adaptación y la regeneración de la vida en el planeta.